Un inmenso
dolor mi alma siente,
soledad absoluta de vacío
con paisajes de nada,
niebla, fosas,
duelo de duelos donde se ha ido todo,
¡donde todo se ha ido!,
un enorme pesar que me acongoja
y el desgarro al oír esa balada
sonando en el hueco de mi pozo
que repite angustiosa,
el absurdo compás de un sinsentido
azotando la roca de mi pecho,
donde siempre está el mar que se levanta
con suspiros de tormenta,
y el vendaval no reposa;
y el vendaval no reposa;
ya no hay rostro,
ni ojos,
¡ya no hay boca que besar!,
ni un caudal de agua bendita que
al pasar mi pena calme.
Llevarme no podía...
y me dejó este dolor
tan mío.
.