23/4/11



Van por ti los pesares del alma mía
que con lágrimas vierto en tu despedida,
un sentir de nostalgias que me dejaba
con la pena de ahogo al separarnos,
y quedarme tan sola aquí esperando.
.

17/2/11


  Un inmenso dolor mi alma siente,
soledad absoluta de vacío
con paisajes de nada,
niebla, fosas,
duelo de duelos donde se ha ido todo,
¡donde todo se ha ido!,
un enorme pesar que me acongoja
y el desgarro al oír esa balada
sonando en el hueco de mi pozo
que repite angustiosa,
el absurdo compás de un sinsentido
azotando la roca de mi pecho,
donde siempre está el mar que se levanta
con suspiros de tormenta,
 y el vendaval no reposa;
ya no hay rostro,
ni ojos,
¡ya no hay boca que besar!,
ni un caudal de agua bendita que
al pasar  mi pena calme.
Llevarme no podía...
y me dejó este dolor
tan mío.
.
 
¿Qué será lo que tiene tu recuerdo
que agudiza mi pena a cada instante,
y a la vez de consuelo, es calmante?
¡Qué será lo que tiene tu recuerdo
consiguiendo mezclar sonrisa y llanto
en mi afán de tenerte ante el quebranto?,
¿Qué será lo que tiene tu recuerdo?,
¡qué será lo que tiene vida mía
para dar soledad y compañía!
¿Sabes tú qué será?, ¿sabes qué tiene
esta ausencia de ti que ya me viene?,
el vivir una espera sin que cambie
la tristeza al saber que te has marchado,
y negarme a aceptar lo que ha pasado.
.

Qué larga y triste es la noche,
qué oscura está, y qué fría;
qué penosa y larga espera sin que tú
estés conmigo;
mis palabras se hacen eco que
atropellan cada idea,
y un poema languidece desde día que te fuiste
recordándome insistente,
que ahora tú
no estás aquí;
Tiempo ¡que lento pasas!,
mente, ¡qué triste vuelas!,
vida, ¡que absurda eres!
Y este pobre corazón palpitando noche y día
en la amarga soledad que golpea mi dolor, 

con impulsos del recuerdo porque sabe
que te has ido.

Siento la garganta seca viendo cada atardecer
el ocaso que termina con un día
sin tu amor,
y al llegar la madrugada
me despierto nuevamente
para ver como amanece sin que tú,
estés conmigo.
.

 
Hace ya cuatro meses que dejaste la vida,
cuatro meses que vivo sin que tenga tu amor;
no me amoldo al silencio de la casa vacía
donde siempre estuvimos conviviendo los dos.

Hago siempre un esfuerzo cuando llego a la mesa
porque sé de tu ausencia aunque espero encontrarte;
pasa el día, y la noche nuevamente se acerca
sin tener tus caricias ni los besos de antes

Hace ya cuatro meses que viví ese infierno
de perder tu alegría, ¡cuatro meses sin ti!,
sin la dulce sonrisa -cada vez que regreso-
ni tu amable mirada que me hacía feliz.

¡Cuánto pesa esta losa de dolor sin consuelo
con la falsa esperanza en volverte encontrar!,
un abismo separa nuestra vida del sueño
que imagina otro mundo… donde dicen que estás.
.


Este enorme silencio que el alma hiere
grita por las paredes tu ausencia noble,
y en los cristales de la ventana
arañando el aliento,
marcas de tus pestañas que le dejaste
hablan de ti.
Noche oscura y fría de mi tormenta,
¡que espesas nubes vienen bajo tu luna!,
dejan cayendo el llanto que las desborda
y un farol en la esquina, ilumina el charco
donde sus gotas saltan mientras se llena.
 
Sigue la hermosa estampa igual que antes
en medio de este silencio que hiere el alma;
dejaste tantos recuerdos en la memoria
que le gritan tu ausencia a este amargo vivir.
Siempre fue primavera tras cada invierno
mostrando tonalidades de un nuevo día,
más, este año es tan frío

que asusta y daña,
y las hojas caídas desde el otoño
van trayendo un pasado al incierto futuro
de mi existir.

¡Este enorme silencio que hiere el alma!




Me acerqué lentamente tu retrato,
lo besé con ternura y con respeto,
y a su roce, mis labios temblorosos
por el frío cristal se iban cayendo.
 
¡Ay amor!, que distinto era entonces
al rozarte mi boca con un beso...
ese dulce calor con que mirabas
reflejando la hoguera de tu cuerpo.

 

.

Te fuiste ya lo ves, sin esperarme,
quizás porque pensabas que no iría,
quizás… ¡porque no quieras que te siga!,
te fuiste sin que deje yo de amarte;
y rezo porque encuentres tu camino
pidiéndoselo a Dios en oraciones,
que guíe tu sendero es lo que pido
y olvides la tristeza de mis noches.
.
Te fuiste ya lo ves, ¡me siento sola!,
no tengo ilusión, ni hay sentido
para este desaliento que devora
con tanto malestar, amado mío;
la casa está sin ti que me desola,
tan solo siento un eco en la memoria
trayéndome recuerdo en vez de olvido,
y engaña al pretender que estás conmigo.
.
Te fuiste ya lo ves, sin esperarte,
dejándome promesas incumplidas,
las cosas no son hoy como eran antes
me falta a mi el calor de tus caricias;
no  espero ya encontrarte a mi regreso
llenándome el hogar  de resplandores,
¡ni aquel saludo alegre cuando has vuelto!
ni aquel  dulce mirar y sus razones.
.

Ya no miro a la muerte desconsolada
por el daño que hace, ni con respeto
al pensar que me puede, ¡porque no alcanza
a dañarme la imagen de su misterio!

Ya no temo si viene con la guadaña
ni me asusto ante el muro de su silencio,
ya no pienso que acabe -cuando te llama-
con el lazo que une, después de muertos.

Ya no siento tristeza porque se acaba
con el fin de la vida lo que tenemos;
ahora sé que me esperas donde se abrazan
el color de la aurora, la mar, y el cielo.
.
Ya no miro a la muerte desconsolada,
porque siento la calma de Dios… muy dentro.
.


He sentido en mi pelo su mano
pasando los dedos por mechas que apartan,
y al rozar con un beso sus labios
no siento la piel

Yo creía poder escucharlo
al son de las notas que emite su voz,
y encontré que al buscarlo me hablaba
¡sin haber venido!
He buscado entre tantos recuerdos
calmar la tristeza que tengo yo ahora,
y mi mente dibuja su imagen
sin llegarlo a ver
Yo soñé cada noche de angustia
sentirlo a mi lado en la cama vacía
¡y testigo es el Cristo y la alcoba
que no está conmigo!
He pedido clamándole al cielo
que vuelva a mi lado de nuevo otra vez,
y al rezar he sentido...
que aunque Dios
siempre escucha mis rezos,

no puede volver.
              

Morir de amor es…
es vivir más, sin tenerte;
es saber cómo te has ido
 y también… ¡que nunca vuelves!,
son los espacios vacios,
es el silencio de siempre,
esa angustia que castiga
la  pena de nunca verte,
¡es añorarte amor mío!,
es la tristeza que sientes
siguiendo con esta vida
tan vacía y diferente.

Morir de amor es saber
que amar así no es corriente,
¡ya no puede separarnos
ni la vida ni la muerte!,
                    voy sintiendo este hastío
de soledad que me envuelve
                    sabiendo que tú te has ido
y también… que nunca vuelves,
esperar sin esperanza
estando aquí sin tenerte.

Es morir de otro modo
que de amor… también se muere.




Tengo miedo
de que estén quietas las nubes
al no sentir que me llamas,
de que el beso se haga brindis
y no galope la sangre
por mi pecho desbocado;
de que el corazón,
hambriento de tu boca
muera por ausencia al sentirme sola,
¡de eso tengo miedo yo!
del silencio,
de no tocarte mis manos,
y al buscar sin encontrarte
el destino solitario descomponga
tu recuerdo en universos sin luz,
sin mar, sin cielo, sin ti,
sin ocaso, ni alba,
¡ni poderlo resistir!,
miedo a vivir sin tenerte,
al futuro si me faltas,
tengo miedo…
de un miedo así.


 

 

 
                                
                            .           
Qué penumbra me traen tus recuerdos
con astas de cruz que nunca se olvidan;
hay un largo pasillo en el tiempo
que acorta distancias, enlaza la historia,
te lleva hacia ellos, y escribe tu vida en la mía;
hoy me encuentro perdida en ese paisaje
oyendo sonidos que escucho tan sola,
enfrentando tu verbo a mi verbo
en este silencio que agobia sin ti.
.
Qué penumbra me traen los recuerdos,
qué noches umbrías,
tan densas… ¡tan densas!,
que agotan, que cansan,
fatigan, destrozan,
marcando un futuro que ya no tendremos
por ser el pasado de nuestro destino.
.

¡Cuánto daño me hizo el perderte!,
cuanto siento que no estés conmigo,
cuanto apena saber que te fuiste,
¡cuánto y cuanto me duele el vacio!,
yo quisiera poder abrazarte,
sentirte de nuevo, tener tu cariño,
yo quisiera poder despertar 
del sueño espantoso de haberte perdido,
y encontrarme de nuevo en la alcoba 
contigo a mi lado durmiendo tranquilo;
yo quisiera poder borrar esto 
¡que no haya pasado!, a Dios le suplico.
Yo quisiera tenerte otra vez,
me siento muy sola... ¡te añoro amor mío!



Son los recuerdos que me tienen presa
entre su pecho y el eterno abrazo,
los que me hicieron otra vez sentir
amor, soñando;
y las vivencias con que nos unimos
tan llenas todas de sonrisa y llanto,
son las que marcan una dulce huella
con cada paso,
nunca me olvido de ningún momento,
¡nunca!, ni quiero ni podré olvidarlos,
tengo añoranza de seguir contigo
¡cuánto cansancio!,
voy a tocarte, y al tender mi mano
busco tu cuerpo por el lecho blanco,
entre las sábanas donde me amaste...
no estás, amado;
solo me queda en el hogar vacío
libros, tu ropa, y un silencio amargo,
ya me has dejado, y el marcharte ha sido
mi desamparo.
.
Frío del invierno que a mi vida llegas
vertiendo lágrimas de cristal helado,
traes un futuro sin su amor, y temo
no desearlo.
.
 
 
Me faltas amor tú, ¡me faltas!;
esta vida agobia sin ti,
y le pido al cielo clemencia
para hallar el camino a seguir;
siempre intento poder amoldarme
a la suerte que traiga el destino,
más me tiene hundida tu ausencia
sin hallar solución, ni equilibrio.

¡Porque faltas amor!, tú me faltas,
te recuerdo cariño, y te sueño,
con la pena que canta al dolor
esta ausencia que añoro en mis versos,
y le pido al Señor, ¡yo le pido!,
le suplico, le imploro, y le rezo,
que me ayude a vivir la condena
de tener que seguir sin quererlo.

9/12/10

 
                  
                    
Soledad que llegaste
invadiendo el vacío
donde nada se siente
cuando ya te habías ido.
 
Soledad traicionera,
angustioso enemigo,
que me invade en silencio
con guadaña de frío.
 
Soledad que acompaña
en desierto camino,
donde faltan praderas
que comparta contigo.
 
Soledad de la mente
impidiendo el olvido,
no me deja vivir…
       y encontrarle sentido.
 
-


Como si de algo normal se tratase,
he querido olvidar la añoranza del tiempo pasado,
experiencias tan llenas de luz
que borran los aros de sombras al ver que te fuiste,
y se elevan con cada recuerdo tendiendo en el aire
su milagro de haberte tenido
dejando mi tiempo cargado de ausencia,
por toda una vida que sólo duró…
¡lo poquito que dura un abrazo!

Como en cada periodo vivido,
el momento final ha llegado cubriendo de nubes
la luz que me dabas,
y aquellos instantes que voy recordando
al tiempo que pierdo la imagen de ti;
yo quisiera olvidarme de todo
¡mirar al futuro!,
sentir nuevamente que estoy liberada
de esta cadena cargada de historias
que ya son pasado,
insistiendo en el ansia de amarte
y no sucumbir, al saber
que todo duró…
¡lo poquito que dura un abrazo!

Como un día más, ¡como siempre!,
he querido tener ese instante de estar junto a ti,
y me rindo al deseo queriendo sentirme tus brazos,
¡que el tiempo se pare y vuelva hacia atrás!,
más sigue su curso,
no detiene al recuerdo que tú me dejaste
ni la pena de haberte perdido
siguiendo yo aquí,
añorando tu amada presencia
de toda una vida que solo duró…
¡lo poquito que dura un abrazo!


.

BRINDIS


                                                                                

Vuelvo de nuevo a brindar por el amor que me has dado,
alzo la copa otra vez, por mi vida junto a ti,
¡celebro con este brindis el tiempo que me ha durado
la suerte de estar contigo teniéndote para mí!
Recuerdo con estos versos tu vida junto a la mía,
venero cada momento del amor correspondido,
admito mi buena suerte al tener tu compañía
y la fortuna de amarte... ¡compañero tan querido!
Fueron momentos de espanto los que tuve al separarnos
marcándome la tristeza que sufrí con nuestro adiós,
una lanza de amargura hiriendo sin avisarnos
y esa pena que acongoja... separándonos los dos.
¡Vuelvo de nuevo a brindar por lo mucho que me has dado!,
alzo la copa otra vez, ¡por el amor que tuvimos!,
siento morir de nostalgia recordándote a mi lado en
cada cosa, cada instante, cada día que vivimos.

Quiero amor mío brindar, ¡al recuerdo que has dejado!


.