17/2/11



Este enorme silencio que el alma hiere
grita por las paredes tu ausencia noble,
y en los cristales de la ventana
arañando el aliento,
marcas de tus pestañas que le dejaste
hablan de ti.
Noche oscura y fría de mi tormenta,
¡que espesas nubes vienen bajo tu luna!,
dejan cayendo el llanto que las desborda
y un farol en la esquina, ilumina el charco
donde sus gotas saltan mientras se llena.
 
Sigue la hermosa estampa igual que antes
en medio de este silencio que hiere el alma;
dejaste tantos recuerdos en la memoria
que le gritan tu ausencia a este amargo vivir.
Siempre fue primavera tras cada invierno
mostrando tonalidades de un nuevo día,
más, este año es tan frío

que asusta y daña,
y las hojas caídas desde el otoño
van trayendo un pasado al incierto futuro
de mi existir.

¡Este enorme silencio que hiere el alma!