Son los recuerdos que me tienen presa
entre su pecho y el eterno abrazo,
los que me hicieron otra vez sentir
amor, soñando;
y las vivencias con que nos unimos
tan llenas todas de sonrisa y llanto,
son las que marcan una dulce huella
con cada paso,
nunca me olvido de ningún momento,
nunca me olvido de ningún momento,
¡nunca!, ni quiero ni podré olvidarlos,
tengo añoranza de seguir contigo
¡cuánto cansancio!,
voy a tocarte, y al tender mi mano
busco tu cuerpo por el lecho blanco,
entre las sábanas donde me amaste...
no estás, amado;
solo me queda en el hogar vacío
libros, tu ropa, y un silencio amargo,
ya me has dejado, y el marcharte ha sido
mi desamparo.
.
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Frío del invierno que a mi vida llegas
vertiendo lágrimas de cristal helado,
traes un futuro sin su amor, y temo
no desearlo.
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