24/10/10


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RELOJ  DEL TIEMPO

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No te angustie el camino, ¡no te angustie!,
solo siente a mi lado este momento,
ya compartes conmigo tantas canas
como trajo el vivir tantos inviernos;
va pasando la vida, y mañana
nadie puede saber donde estaremos,
el misterio al nacer se ha desvelado
pero queda por ver a dónde iremos
cuando el alma y el cuerpo separados,
hayan vuelto uno al barro… ¡y otro al cielo!
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En mi mano extendida pon la tuya,
que en tu hombro descanso mis anhelos,
otros tiempos vendrán con la respuesta
que nos pinte en dorado cada sueño,
ser mayor acumula en la conciencia
el saber que me tienes y te tengo,
a pesar de que el mundo se marchite
cada vez que la vida sufra inviernos,
más veras que no importa si te aferras
al presente de amar, cada momento.
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Es tan solo vivir esta experiencia
del descanso en la paz que tiene el ego,
cuando se han terminado las batallas



y el luchar por vivir pasó hace tiempo;
lo que importa es saber que estamos juntos
y el futuro llegó… para querernos.



¡Qué tendréis tardes de invierno que me dais melancolía!,
¿que tendrán vuestros paseos entre árbol y avenidas
sorprendiendo a las farolas que iluminan el paisaje
con la niebla de tus noches, que la invade a deshoras? 

¿Qué tendrá la lluvia fría cuando cae sobre el asfalto
que me aturde y entristece con los golpes que le da?,
¡qué tendrás tú, luna esquiva sonriendo sin descanso
a las escenas del amor, si nunca supiste amar! 

¡Qué tendrá la oscura bruma en el ánimo que observa,
cuando el vaho se desprende, y te inunda, o te rodea
si compartes en la mente el amor de su recuerdo,
cual fantasma que me abraza como algo que no tengo!

¡Qué tendrá cuando se apaga el ocaso de la tarde
con su ocre dibujando cada instante en la memoria,
                            para hacer de mi destino un lugar, que al recordarle
en los momentos que he vivido… me parezcan más hermosas!

¿Qué tendréis tardes de invierno sollozando en las baldosas
gota a gota ese rocío que entristece mi vivir,
como lágrimas que vierten el dolor de mis sentidos,
y lo evocan recordando su cariño hasta el fin.

¡Qué tendréis tardes de invierno de añoranza para mí!