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RELOJ DEL TIEMPO
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No te angustie el
camino, ¡no te angustie!,
solo siente a mi lado
este momento,
ya compartes conmigo
tantas canas
como trajo el vivir
tantos inviernos;
va pasando la vida, y
mañana
nadie puede saber donde
estaremos,
el misterio al nacer se
ha desvelado
pero queda por ver a
dónde iremos
cuando el alma y el
cuerpo separados,
hayan vuelto uno al
barro… ¡y otro al cielo!
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En mi mano extendida pon
la tuya,
que en tu hombro
descanso mis anhelos,
otros tiempos vendrán
con la respuesta
que nos pinte en dorado
cada sueño,
ser mayor acumula en la conciencia
el saber que me tienes y
te tengo,
a pesar de que el mundo
se marchite
cada vez que la vida
sufra inviernos,
más veras que no importa
si te aferras
al presente de amar,
cada momento.
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Es tan solo vivir esta
experiencia
del descanso en la paz
que tiene el ego,
cuando se han terminado
las batallas
y el luchar por vivir
pasó hace tiempo;
lo que importa es saber
que estamos juntos
y el futuro llegó… para
querernos.
¡Qué tendréis tardes de invierno que me dais melancolía!,
¿que tendrán vuestros paseos entre árbol y avenidas
sorprendiendo a las farolas que iluminan el paisaje
con la niebla de tus noches, que la invade a deshoras?
¿Qué tendrá la lluvia fría cuando cae sobre el asfalto
que me aturde y entristece con los golpes que le da?,
¡qué tendrás tú, luna esquiva sonriendo sin descanso
a las escenas del amor, si nunca supiste amar!
¡Qué tendrá la oscura bruma en el ánimo que observa,
cuando el vaho se desprende, y te inunda, o te rodea
si compartes en la mente el amor de su recuerdo,
cual fantasma que me abraza como algo que no tengo!
¡Qué tendrá cuando se apaga el ocaso de la tarde
en los momentos que he vivido… me parezcan más hermosas!
¿Qué tendréis tardes de invierno sollozando en las baldosas
gota a gota ese rocío que entristece mi vivir,
como lágrimas que vierten el dolor de mis sentidos,
y lo evocan recordando su cariño hasta el fin.
¡Qué tendréis tardes de invierno de añoranza para mí!

