24/10/10



 
Las hojas pueden inspirar una boda de otoño

En la luna que tiene un espejo
se reflejan con hilos de plata,
unas mechas que al pelo le dan
nuevo tono, luciendo tan blancas;
y al mirarte de nuevo descubro,
-porque en eso también me acompañas-
que en tus sienes ya vienen cayendo
como copos de nieve, las canas.

He buscado en memorias de encaje
para ver si el dibujo traspasa
multitud de recuerdos vividos
que almacenan historias pasadas;
¡cuánto invierno sembrado de flores
disfruté porque tú lo limpiabas
                                      del rocío que había caído                                                                  en mis penas con frio de escarcha!                                 

Las arrugas surcando tu frente
como emblema de piel ya cansada,
no me evitan sentir los latidos
que te da el corazón si me abrazas;
calendario de hojas cayendo
son los años de vida que pasa,
¡hay errores que se han cometido!,
con aciertos que dan la esperanza.

Nuestro otoño ha llegado sin frío
porque estás junto a mí, como llama
que calienta sirviendo de abrigo
cuando llegue el invierno mañana;
si tú coges mi mano y seguimos
por senderos de hierba y de zarzas,
yo no temo sentir amor mío
soledad, ni vacío, ¡ni nada!



 
He conocido el amor
entre el calor de sus brazos,
sintiendo arder la hoguera
de su pecho alborozado.

Lo he conocido, y no sé
como podría explicarlo…
es como un fuego que quema
en la paz que vas notando.

He conocido el amor
con las brasas que incendiaron
aquel brillo de sus ojos
al mirarme enamorado.

Y lo conocí al saber
que no hay lugar con encanto
donde falte la sonrisa
del hombre que estaba amando.

Yo he conocido el amor
cuando lo tuve a mi lado,
    al fuego de su candela                                                                                          
 
protegiendo mi descanso.